Osteoporosis, pasado y presente

Cómo se estudiaba la osteoporosis en el pasado y cómo evolucionaron los ensayos clínicos

INVESTIGACIÓN CLÍNICA

Jacqueline Robledo

5/25/2022 4 min read

En la antigüedad, la osteoporosis no era tan común como lo es ahora, especialmente en los últimos años. Por eso, antes, si se quería descubrir, era muy difícil diagnosticarla antes de que se produjera una fractura.

Pero, se estarán preguntando, ¿cómo hacían para ver los huesos por dentro? Los rayos X se descubrieron en 1895 por Wilhelm Roentgen, ¿han visto esa primera imagen, donde se ve una mano con un anillo? Era de la esposa de Roentgen. Y antes, de eso, ¿cómo lo hacían? Bueno, pues era muy complicado.

En la época anterior a 1800, cuando la medicina era una ciencia en desarrollo, estaba prohibido por la Iglesia el realizar cirugías. Se decía que no había que modificar lo que Dios había creado, incluyendo el cuerpo humano. Así que muchos médicos tenían que hacer lo único que se podía en aquel entonces para poder ver el cuerpo humano por dentro: hacerlo en cadáveres. Algunos estudiantes de medicina, o médicos ya con experiencia, practicaban el personas muertas que no habían sido reclamadas por nadie, o también existía el tráfico de cadáveres, en el que los ladrones de tumbas iban y sacaban a los difuntos del cementerio sin autorización.

Así que los curiosos médicos tenían que estudiar a los fallecidos, abrirlos, sacar los huesos, examinarlos por fuera, y después cortarlos para poder verlos por dentro.

Algunos de los síntomas de osteoporosis se podían ver a simple vista en las vértebras, al estar más compactas, o ver el encorvamiento de la espalda, o comparando la anchura de los huesos, su peso, su coloración, si había algún desgaste, deformación o fractura, si el hueso había sido roto y se había remodelado correctamente, etc.

Pero el término en sí, osteoporosis, se acuñó al ver los huesos por dentro, ya que normalmente tienen una estructura porosa, pero con poros muy pequeños, los cuales aumentan de tamaño al progresar la osteoporosis, haciéndose los orificios más grandes cada vez, y por lo tanto, hay menos hueso y más agujeros, por lo que el hueso pesa menos y es más frágil.

Si alguna vez han ido a la carnicería, se pueden imaginar cómo se corta un hueso, con una sierra, y se puede cortar a lo largo o a lo ancho. Así lo hacían los médicos, y luego examinaban el interior, primero a simple vista, y luego con lupa o microscopio, haciendo comparaciones por edad, sexo, tamaño, etc.

Eran mas bien estudios de antropología y paleontología, al principio, y fueron evolucionando hacia la medicina.

Otra forma de estudiar la osteoporosis, fue realizando estudios en animales. Kyes y Potter en 1934 realizaron estudios en palomas vivas, donde vieron que las palomas hembras tenían los huesos más frágiles cuando ya no estaban en edad fértil, y al darles estrógenos, recuperaban la densidad ósea.

Fue hasta la década de 1950 cuando se desarrolló la densitometría ósea, viendo que podían realizarse estudios con rayos X que podían ver si la densidad del hueso era normal, o no.

Así, ya no había que esperar a que se rompiera algo, o ver el hueso por dentro con cirugía o en cadáveres, sino viéndolo desde afuera, sin ser un método invasivo, y poder prevenir también la osteoporosis, antes de que fuera demasiado tarde.

Antes de la densitometría, los estudios clínicos se basaban en dar la terapia en cuestión, y ver si la personas padecían fracturas algunos años después o no, o esperarse a que murieran para ver sus huesos y ver si había servido.

Con los estudios de densitometría, se puede ver cada cierto tiempo, cada mes, cada 6 meses, o cada año, si los huesos se están volviendo más frágiles, o más fuertes, o se está manteniendo igual la densidad, y si está sirviendo la terapia o medicamento.

Ahora, se pueden realizar estudios en retrospectiva, y ver si huesos antiguos presentaban osteoporosis o no.

Se han encontrado momias de más de 4000 años, en Egipto, que ya padecían osteoporosis, algunas presentaban una joroba, y otras puede apreciarse que los fémures y cadera tenían una densidad baja.

Se han realizado otros estudios, y se ha visto que la osteoporosis no era tan común en la antigüedad, ya que había gran actividad física y acceso a los rayos del sol, lo que mantenía la densidad ósea en niveles altos. Pero en mujeres posmenopáusicas, y hombres de más de 70 años siempre se ha observado una disminución de la densidad ósea, solo que no tan marcada como en la era presente.

En la actualidad, también existen otros métodos como la tomografía computarizada o la resonancia magnética, o incluso ultrasonido, para detectar la osteoporosis, pero la más común es la densitometría ósea.

Hoy en día, hay 1560 estudios clínicos sobre osteoporosis por la FDA en todo el mundo, y 31 en México, de los cuales solo 5 están en el sitio de la COFEPRIS, que es la entidad mexicana que evalúa los estudios clínicos.

Son estudios comparativos sobre nuevos medicamentos biológicos, o derivados del alendronato, o en conjunto con vitamina D y calcio, o algunos acerca de osteoporosis secundaria, hipertiroidismo y otros medicamentos. Algunos también son estudios conductuales, para ver si el yoga o el trotar afectan a la osteoporosis.

Sígannos en los próximos posts y lives para saber más acerca de esta enfermedad y cómo participar en un estudio clínico.