La Muerte vs. La Investigación Clínica

Jacqueline Robledo

11/2/2021 4 min read

¡Feliz Día de Muertos a todos nuestros lectores! Como bien saben, en México celebramos el 1 y 2 de noviembre el Día de los Fieles Difuntos, donde desafiamos a la muerte, recordando a todos nuestros seres queridos que ya no están en este mundo, por medio de muchas tradiciones como altares y ofrendas, decoraciones, comida típica, disfraces, música y mucho más. Para los que nos leen desde otros lugares del mundo, ¿han visto la película de Coco? Ahí se pueden dar una idea de estas celebraciones en nuestro país, pero son mucho más que eso, así que vengan a visitarnos para que lo experimenten ustedes mismos.

Pero como ya se han dado cuenta, esto es Investigación ¡POP!, así que tocaremos un tema del que casi no se habla, es tabú. ¿Qué tiene que ver la Investigación clínica con la muerte? ¿No se supone que los ensayos clínicos son para evitar que la gente muera, al curar las enfermedades?

Pues sí, los estudios clínicos en su mayoría son para investigar si un nuevo medicamento (o vacuna), por ejemplo, puede curar (o prevenir) una enfermedad. Y esto es especialmente importante en el caso de enfermedades que causan la muerte, donde se han hecho grandes avances en los últimos 150 años, alargando la esperanza de vida de la humanidad en más de 20 o hasta 30 años, dependiendo de la población, país, nivel socioeconómico, etc. Antes, por ejemplo, en 1960, era normal morirse alrededor de los 50 años, hoy, la esperanza de vida es de alrededor de 75 años en México, ya que muchas enfermedades, especialmente las infecciosas, pudieron ser tratadas con nuevos medicamentos, como los antibióticos.

Ahora, enfermedades como el cáncer, el SIDA, la hepatitis B o C, que antes eran mortales casi el 100% del tiempo, han tenido más posibilidades de ser tratadas, controladas o hasta curadas, gracias a los avances en la medicina y farmacología que se dan en los estudios clínicos. Y también otras enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión, etc. se han tratado con nuevos fármacos.

Así que no solo se trata de curar enfermedades al 100%, o de prevenir la muerte, sino también de alargar la vida del paciente lo más posible, en las mejores condiciones, con el menor dolor.

Pero, ¿qué pasa en el caso de que los pacientes mueran? ¿Hay ensayos clínicos, si es que se les puede llamar así, como el del Dr. Frankenstein, donde se unen partes de cadáveres para ver si pueden volver a la vida? ¿Está permitido? ¿O para tratar de revivir personas... enteras, como zombies?

En 2017, se intentó realizar un estudio clínico para revertir la muerte cerebral en pacientes por medio de una inyección de células madre en la médula espinal, además de un extracto de proteínas, estimulación eléctrica y terapia láser en el cerebro, con el fin de regenerar las neuronas y traer el cerebro nuevamente a la vida. Este ensayo clínico se trató de realizar en la India, Estados Unidos y Latinoamérica, en 2017, pero no hay registros de si se pudo completar, si fue aprobado o si generó algún resultado. En este caso, el consentimiento lo tendrían que dar los familiares o la persona autorizada por el paciente antes de morir para tomar decisiones por él.

Otras investigaciones están de dedicadas a encontrar la fuente de la juventud, como encontrar las razones (estilo de vida, alimentación, genes, psicología) por las que en la isla japonesa de Okinawa se encuentra la mayor cantidad de personas que tienen más de 100 años de edad (y tratar de probarlas en otras poblaciones para reproducir los resultados), o eliminar las células "zombies" del cuerpo para prevenir el envejecimiento (células senescentes, que están dañadas, pero se niegan a morir, se acumulan y secretan sustancias que dañan los tejidos a su alrededor, responsables de enfermedades relacionadas con la edad, como la osteoartritis). O los ya muy conocidos antioxidantes, que ayudan a retrasar el envejecimiento prematuro (como los que anuncian en los comerciales de las cremas antiarrugas).

O, retomando los altares del Día de Muertos, se acaba de publicar un resultado de las investigaciones sobre las flores de cempasúchil (del náhuatl cempohualxóchitl, flor de 20 pétalos), que representan al sol, y que investigadores del CINVESTAV en México están estudiando, sobre su potencial como tratamiento contra el cáncer de colon, gracias a sus compuestos fenólicos (sustancias que se encuentran en las plantas y frutas, con características que ayudan a combatir enfermedades o plagas y pueden aplicarse en tratamientos médicos), que estabilizan nanopartículas de oro que tienen el potencial de eliminar a las células cancerosas.

Y entrando en el área sobrenatural, se imaginan... ¿cómo serían los ensayos clínicos en seres de la noche, para encontrar, no la forma de salvarlos, sino de matarlos? Por ejemplo, los vampiros: con agua normal - 'placebo', o bendita; con ajo o sin ajo; con luz del sol o luz artificial; con estacas de plástico o de madera. O los hombres lobo, con balas de plata o de plomo... Lo malo es que no habría voluntarios ni consentimiento informado, se tendrían que hacer por cazavampiros como Buffy o Van Helsing.

Que disfruten este Día, y recuerden que la Investigación Clínica tiene como uno de sus fines pelear contra la muerte y las enfermedades. Sígannos en nuestras redes y ayúdennos en esta lucha... Nos "vemos" la próxima semana en Investigación ¡POP!

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