¿Qué tienen en común los huesos, un bolillo y el puente de Londres?

Metáforas para entender un poco más la osteoporosis

Jacqueline Robledo

5/29/2022 4 min read

¡Hola!, todo el mes de mayo hemos hablado sobre la osteoporosis, y hoy quisiera darles una mejor idea de lo que significa esto, con algunos ejemplos o metáforas que nos permitan ver en nuestra mente el proceso que se lleva a cabo en el cuerpo humano en este padecimiento.

Comencemos por dentro de los huesos, imagínense un pan. Si cortamos el pan, podemos ver el migajón, y cómo hay diferentes tipos de texturas. Hay algunos panes que son súper esponjositos, y su migajón tiene muchos hoyos (técnicamente se llaman alveolos, como los de los pulmones), causados, entre otras cosas, por el dióxido de carbono que produce la levadura, que hace burbujas y deja esos orificios en el gluten, la proteína de la harina del trigo. Hay otros panes, como los bolillos, que son un poco menos esponjosos, ligeramente más duros, con corteza, que tienen los orificios de tamaño medio. Y hay otros panes, como las chapatas, que casi no tienen agujeros en el interior y son más compactos y menos blandos. En este caso, nos tienden a gustar más los panes más esponjosos (bueno, dependiendo de para qué los quieran), como a la abuelita de Pedro en Heidi, a la que la niña de los Alpes le trae panecillos suaves de Frankfurt para que los pueda masticar bien, no como los panes duros que tiene que comer siempre, al no tener mucho dinero. Bueno, pues como vemos, las cosas más esponjosas y suaves, son las que tienen más aire, y más orificios en su interior, y por lo tanto, son más fáciles de masticar, partir y romper. Y las cosas más compactas, con menos aire, menos hoyos y más densidad, son las más duras y las más resistentes y difíciles de mascar y fracturar. Así que en el caso de los huesos, no nos conviene que estén blanditos, obviamente, sino duros y con menos poros en su interior, para que sostengan todo nuestro cuerpo por muchos, muchos años sin romperse.

Ahora, vamos a pensar en una estructura. Imagínense que quieren construir un puente. Normalmente se hace de materiales muy fuertes como el concreto (entre otros, pero para este ejemplo, vamos a simplificar solo con este), que resisten muchas toneladas de peso, de acuerdo con los cálculos de los ingenieros civiles. Si se usa concreto de buena calidad, y se pone en las cantidades adecuadas, y en la forma correcta, el puente puede durar muchos, muchos años sin ningún problema. Ahora imagínense que, por alguna razón, el concreto es de menor calidad. Tal vez le agregaron más arena, menos cemento, lo diluyeron con algo. Por fuera no se nota, sigue siendo del mismo color, y con la misma forma. Y por algún tiempo aguanta el peso de la estructura y de lo que pase encima de él, ya sean coches, trenes, personas. Pero algún día, después de muchos camiones y carros de ferrocarril pesados pasando una y otra vez, muchas personas brincando encima de él, muchos coches pasando al mismo tiempo y quedándose ahí por el tráfico, o tal vez un temblor, hace que un día al puente le salgan algunas grietas. Algunas empiezan por dentro y no se notan. Otras empiezan muy pequeñas y comienzan a hacerse visibles poco a poco, y a agrandarse cada vez más. También, el puente se empieza a enchuecar, a doblar, a “pandear”, o a hundir, si los cimientos son los que están fallando. Hasta que poco a poco, un día, como la gota que derramó el vaso, algo pequeño cause que el puente, como la canción del de Londres, se caiga. O tal vez sólo tenía pequeñas grietas, pero un terremoto o un evento de gran magnitud, hace que esas pequeñas fracturas causen el derrumbe del puente, que si tuviera la calidad correcta del concreto, hubiera aguantado el cataclismo.

Al vivir en la Ciudad de México todo esto nos es muy familiar, ya que existen numerosos puentes alrededor de la urbe, algunos de muchos años que siguen en pie a pesar de los sismos que son frecuentes en nuestra metrópoli, y algunos otros, que se han caído, con todo y carros del metro y, desafortunadamente, personas. Pues esto es lo mismo que pasa con la osteoporosis. Nuestros huesos normalmente son fuertes, formados por calcio, fósforo, proteínas, y mantienen la estructura de nuestro cuerpo en buen estado. Pero si el material es de menor calidad, por falta de calcio, vitamina D, sedentarismo, disminución de ciertas hormonas, y más, es cuando somos más propensos a “que se caiga el puente”, o sea, que nos rompamos algún hueso, nos encorvemos, ya sea poco a poco, o por algún evento fuerte como una caída. Pero nosotros, y nuestros doctores somos los ingenieros que podemos hacer que el puente dure lo más posible en buen estado, con una dieta balanceada, haciendo ejercicio, tomando el sol, checándonos periódicamente, etc., y si ya hay algún daño, detener su avance o repararlo, con los medicamentos y terapia correctos. Incluso hay nuevas investigaciones que sugieren que los probióticos, las bacterias buenas que viven dentro de nosotros, pueden tener algo que ver, y podrían ayudar a prevenir la osteoporosis.

En la actualidad, hay muchos medicamentos y terapias disponibles contra la osteoporosis, así como ensayos clínicos en los que podemos participar para ayudar a encontrar nuevas formas de prevenir y tratar esta enfermedad. No olviden siempre consultar con su médico, hacerse exámenes periódicamente, y seguir leyéndonos para saber más acerca de diferentes enfermedades y cómo poder ser parte de estudios clínicos que pueden llegar a salvarte la vida o la de algún ser querido. Nos vemos pronto, aquí en Investigación ¡POP!